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La empresa es una red social. 1ª parte

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Si atendemos a los acontecimientos que se van sucediendo desde hace cuarenta años, a la aparición de una serie de tecnologías que parecen acompañar a un nuevo modelo económico, a los especialistas en forecasting (Tofler, Popcorn, Naspit, etc.)que vaticinaron con gran precisión los términos de la situación actual con varias decenas de años de antelación y un largo conjunto de sucesos que convergen hacia una nueva forma de sociedad que cuesta creer que se ha desarrollado sin arquitecto.

La empresa –lógicamente- no es ajena a los cambios, es más, cada vez está dejando de ser el elemento fundamental de la parte laboral de nuestra vida, para ser un elemento de nuestra parte personal, siendo difícil diferenciar ambas partes (de ahí la importancia de conseguir un trabajo que colabore con el desarrollo personal, otro elemento de la nueva sociedad). La actual crisis económica (otro argumento que ayuda a la aparición del nuevo formato) obliga a las empresas a replantear varios de sus principios básicos. Algunas de las circunstancias actuales, que las empresas deben integrar en sus planteamientos son:

        Necesidad de aumento de los márgenes

        Aumento del volumen de ventas

        Disminución de los costes

        Operación en mercados más grandes y/o globales

        Hipercompetitividad continuada y sin –apenas- ventajas de localización

        Necesidad de la innovación, como forma de mantenerse en los mercados, debido a las cortas ventanas de explotación de los productos

        Desintegración de las estructuras empresariales y necesidad de creación de nuevos formatos aligerados, multidisciplinares, abiertos y flexibles

        Auge de la parte emocional de los Clientes

Históricamente, los mercados siempre van por delante de las realidades oficiales, como decía Josep Chias “El mercado son personas” y su velocidad de cambio es superior a cualquier circunstancia. Siempre hemos podido comprobar como en las economías ahogadas, el mercado negro surgía como elemento regulador de las propias deficiencias de esa economía, cierto es que con otras ineficiencias distributivas. Si atendemos a las aportaciones de Michael Porter, en su modelo de La Cadena de Valor, apreciamos que ese modelo lineal está desapareciendo (desaparecido en algunos mercados). Aquella cadena de Fabricante-Mayorista-Detallista-Cliente está desintegrándose en un modelo de más dimensiones, o de forma más gráfica, de constelación (autores). El mismo Porter aclaraba que, la forma de optimización de su modelo era romper las mamparas y eslabones de la cadena de valor, para reducir costes y ganar productividad. Si las fuentes de ventajas competitivas eran el liderazgo en costes y la proximidad al Cliente, éstas han quedado superadas por otro tipo de ventajas. Otros tipos de economías han tomado plaza, más allá de las economías de escala y la cercanía geográfica a los Clientes. Estos modelos parecen vaticinar lo que bastantes años después de su lanzamiento ha pasado. Ese cambio de modelo de la estructura de los mercados obliga a las empresas –todavía no adaptadas- al abrazo urgente del modelo.

Empresas más abiertas, más flexibles, con la incorporación temporal y/o continuada de profesionales autónomos y de especialistas en ciertas áreas de interés para la empresa, de forma no localizada físicamente, con una gran movilidad, dependiendo de los objetivos y proyectos que la empresa tenga que acometer. Las estructuras de empleo fijas y con un horario determinado y estable están desapareciendo en las empresas más avanzadas organizativamente y pronto llegarán a la mayoría. La capacidad para crear, organizar, gestionar y motivar equipos de trabajo multidisciplinares en proyectos temporales (que pueden durar meses o años) , será una capacidad clave para la empresa que está emergiendo. Tiene toda la lógica, además, es bueno para las empresas, para los empleados y para los profesionales independientes. La seguridad laboral tiene que proceder de la facilidad en encontrar trabajos adecuados en el mercado, no en una legislación garantista y esto obliga a la responsabilidad de todas las partes, sin que se permitiera ningún abuso por parte de cualquiera de ellas.

Frecuentemente se oye la sentencia que habla de nuestra estructura empresarial alrededor de una mayoría de pymes, con muchísimas nanoempresas y muy pocas empresas grandes. Tenemos que saber que esta es la estructura de todos los mercados mundiales, con los mismos porcentajes –prácticamente- de microempresas, pymes y gran empresa, la diferencia radica  en que las grandes son mucho más grandes y que el resto de empresas tienen foco a temas de mayor valor añadido. Otra característica es la orientación a mercados más globales que los propios, refiriéndonos a las empresas de las principales economías del mundo. ¿Qué podría pasar en una pyme que incorporase a un profesional que se ha dedicado siempre a la exportación?, la respuesta es fácil, que acabaría exportando a poco que sus productos/servicios fueran competitivos. Como en el caso futbolístico, si quieres jugar por las alas tienes que tener extremos rápidos, el resto queda en el mundo del deseo que nunca se convertirán en realidades. Haciendo referencia al dicho popular, podríamos modificarlo para sentenciar que “dime quién colabora en tu empresa y te diré qué puedes hacer”.